Los padres de Valeria, la joven en coma tras un accidente en Australia, hablan desde la UCI: "No sabemos cuándo puede despertar ni si se va a recuperar"

Los padres de Valeria Arango Trujillo cuentan las dificultades que afrontan mientras su hija sigue en coma en Australia
Una amiga de Valeria, la joven en coma en una UCI de Australia, ofrece detalles del accidente: "Dio vueltas de campana"
Valeria Arango Trujillo, la joven biotecnóloga española en coma tras un accidente de tráfico en Australia, continúa ingresada en la UCI del Royal Perth Hospital, donde permanece bajo vigilancia médica por la gravedad de las lesiones que sufrió el pasado 14 de julio. Sus padres, Sandra y Jon, han viajado de urgencia desde España hasta el país oceánico para acompañarla y seguir de cerca su evolución, tal y como han explicado este jueves en una entrevista a la web de 'Informativos Telecinco'. Por ahora esperan que se pueda recuperar y conocer el alcance de las secuelas.
"No saben cómo va a quedar. No sabemos cuándo puede despertar ni si se va a recuperar o si va a necesitar ayuda las 24 horas del día toda la semana. Estamos a la espera de ver cómo queda todo", explica Sandra, la madre de Valeria. "Ya le han practicado la traqueotomía. No podía tener el tubo más tiempo", añade sobre una de las últimas intervenciones, que se realiza después de varios días con ventilación mecánica.
Los médicos todavía no pueden determinar cómo evolucionará Valeria. La joven de 22 años sufrió una lesión axonal difusa, un traumatismo cerebral severo, y su familia afronta una espera marcada por la incertidumbre. El coste de su estancia en el hospital es otro de los asuntos que les preocupa.

El viaje "terrible" de los padres de Valeria hasta Australia
El desplazamiento de Sandra y Jon hasta Australia ha estado marcado por las dificultades económicas y administrativas. El padre de Valeria tiene nacionalidad colombiana y, según explica la familia, tuvo problemas para conseguir el visado que necesitaba para viajar de urgencia hasta el país.
"El llegar hasta aquí ha sido terrible. Además, cuando llegamos, los servicios sociales nos dijeron que iban a colaborar en el tema de facilitarnos una vivienda donde dormir y tener comida. Pero al poco tiempo nos dijeron que no nos podían dar nada", cuenta Sandra.
Finalmente, una familia colombiana a la que no conocían se ofreció a recibirles y facilitarles un lugar donde alojarse de forma temporal. La madre de Valeria destaca el apoyo que han encontrado en Australia en uno de los momentos más difíciles de sus vidas.

"Afortunadamente se ofrecieron a ayudar. Les conocimos en una iglesia, no les conocíamos de nada, pero han querido colaborar. La verdad es que Dios es muy grande. No podemos creer el apoyo que estamos teniendo en esta situación", destaca Sandra.
La madre de Valeria también critica la atención que, según afirma, está recibiendo por parte del consulado español en Australia: "He podido ver que es un desastre. Te atienden en inglés y no me dan ninguna otra opción. Yo no sé bien inglés y no me ayudan". La familia intenta además recuperar el pasaporte de Valeria, que, según aseguran sus padres, está en el consulado. Lo necesitan para "corregir el registro de la joven en el hospital", donde fue identificada como colombiana pese a haber viajado con nacionalidad española.
Valeria y su amiga trabajaban en el campo para prolongar su estancia en Australia
Valeria había viajado a Australia después de pasar varios meses en Nueva Zelanda junto a una amiga. Tras terminar sus estudios de Biotecnología en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ambas decidieron emprender una aventura en el extranjero y buscar trabajos temporales que les permitieran conocer el país y prolongar su estancia.
Durante su etapa en Nueva Zelanda, Valeria pudo trabajar en su ámbito profesional. Entre marzo y mayo de este año fue técnica de laboratorio en Pinpoint Hort Lab Services, en Te Puke, donde participó en la temporada de empaquetado de kiwis y adquirió experiencia en procesos de laboratorio y control de calidad. En su perfil profesional, la joven describió aquella etapa como una experiencia que le permitió crecer profesionalmente y conocer nuevas oportunidades.
"Ellas querían extender su visado hasta los dos años (el máximo es tres) y por eso trabajaban en el campo. Estaban cerca de renovarlo, pero sufrieron el siniestro. Estuvieron en Perth y les encantó, luego ya quisieron trasladarse al campo para trabajar 88 días, un requisito exigido para tener vigente el visado. Tenían un contrato eventual en una fábrica de lácteos, pero no cubre ni la salud ni las bajas. Es un contrato que no tiene protección y ahora acarrea unas facturas muy altas", explica Sandra.

Los visados Working Holiday o Work and Holiday permiten a jóvenes de determinados países permanecer en Australia durante 12 meses y combinar el viaje con trabajos temporales.
En determinados casos, sus titulares pueden solicitar un segundo y un tercer visado de otros 12 meses si cumplen los requisitos establecidos por las autoridades australianas, entre ellos realizar un periodo mínimo de trabajo específico: al menos 88 días para acceder al segundo visado y 179 días para el tercero. Fue en esta nueva etapa en Australia cuando se truncaron sus planes.
Valeria viajó a Australia sin seguro de viaje y su familia busca ahora una cobertura para su hospitalización
La madre de Valeria asegura que su hija viajó hace unos meses desde Nueva Zelanda hasta Australia sin un seguro de viaje que cubriera su asistencia sanitaria.
La mujer desconocía esta circunstancia y creía que la joven había viajado con una póliza que pudiera cubrirla en caso de accidente, pero finalmente no tenía ninguna contratada.
"Se desplazó sin un seguro de viaje. No tenían nada contratado en este sentido, que me pongo mala solo de pensarlo. Yo estaba convencida de que había viajado con él, pero no lo hicieron porque no era obligatorio en su caso, al llegar desde Nueva Zelanda. Si hubieran viajado directamente de España a Australia siempre se lo hubieran recomendado", comenta Sandra.

En Australia, las condiciones de acceso a la asistencia sanitaria y la cobertura de los gastos médicos dependen de la situación migratoria de cada persona, de su nacionalidad y de la existencia de acuerdos sanitarios o seguros privados.
La familia intenta ahora averiguar si existe alguna vía de cobertura a nivel oficial que permita afrontar los gastos derivados del accidente y de la hospitalización de Valeria.
La Policía investiga qué ocurrió antes de que el coche diera vueltas de campana
La investigación del accidente continúa abierta y los agentes australianos mantienen retenidos el coche y el teléfono de Valeria. Los padres explican que todavía no existe una explicación definitiva sobre las circunstancias que provocaron que el vehículo se saliera de la vía.
"Los agentes están investigando si existe la posibilidad de que alguien hubiera querido hacer daño a Valeria y la amiga con la que viajaba. En principio todo apunta a que se habrían cruzado con una rama o algo por el estilo, pero todavía no se sabe. También se les pudo cruzar un canguro u otro animal. Esto está todavía en el aire", cuenta Sandra.
El accidente se produjo el pasado 14 de julio, cuando las dos jóvenes se desplazaban por una zona rural hacia la fábrica de lácteos en la que trabajaban. Según la familia, se trata de un área con poca presencia de cámaras de seguridad. "Estaban en mitad del campo. Todo lleno de árboles y vacas", señala el padre de Valeria.

Los padres de Valeria esperan ahora que los agentes puedan determinar si el accidente se produjo por una causa externa, por las condiciones de la carretera o por cualquier otra circunstancia.
Las conclusiones de los agentes serán importantes también para conocer si existe esa posibilidad de cobertura económica derivada del siniestro, mientras la familia continúa pendiente de la evolución de la biotecnóloga.
La amiga de Valeria tiene tres vértebras rotas, además de la pelvis y un brazo
Mientras, la amiga de Valeria que resultó gravemente herida en el siniestro continúa mejorando. La joven ha tenido que ser operada y sigue recuperándose en el mismo hospital, donde los padres de Valeria han podido verla.
"Tiene tres vértebras rotas, así como la pelvis y un brazo", explica Jon. Poco a poco ha mejorado y ya le han dado una silla de ruedas. Los padres han podido hablar con ella al estar en el mismo centro sanitario, pero por ahora se mantienen prudentes respecto a las circunstancias del accidente.
La familia de Valeria asegura que los gastos médicos de la otra joven están cubiertos por un seguro correspondiente al vehículo de su hija. En el caso de la propia Valeria, sin embargo, todavía intentan determinar si podrían conseguir algún tipo de ayuda para afrontar los costes derivados de su hospitalización. Es otra de las principales opciones a las que se aferran para costear el ingreso.

"Estamos revisando el seguro del coche que compró Valeria. Cuando lo adquieres, aparece en la firma. Es un seguro económico y viene con la compra, al registrar el vehículo", relata Sandra.
"Por lo que sabemos hasta ahora, solo cubre a terceros. Todos los gastos de la amiga de Valeria estarían cubiertos. Lo que estamos mirando es si hay algún tipo de ayuda para mi hija, ya que todavía no sabemos cómo fue el accidente", agrega la progenitora.
La familia afronta una factura de 83.000 dólares australianos por los primeros 16 días
La situación económica se ha convertido en una de las grandes preocupaciones. El Royal Perth Hospital ha trasladado una estimación de los costes de hospitalización de Valeria, que ya ascienden a decenas de miles de dólares australianos. Leila Estigarribia, una amiga de la joven en Bilbao, ayuda a los padres con las facturas.
"Nos han sentado en una mesa y nos han dicho un promedio de lo que podría ser su estancia en este hospital. Los primeros 16 días son 83.000 dólares australianos y llevamos prácticamente 10. Además, aquí no va incluida la traqueotomía ni otras intervenciones. Se suma todo, radiografía y otras operaciones que se puedan ir haciendo. Y esto pueden ser meses", indica Sandra.
Según la familia, el coste de la hospitalización se incrementará a medida que avance el ingreso. Sandra asegura que cada día adicional supone un gasto elevado para todos, al que se suman las pruebas y los tratamientos que su hija pudiera necesitar.

"No la pueden mover a España y no sabemos cuánto podría tardar en despertarse. No sabemos si serán tres meses, seis o un año. Necesitaría mucha terapia. Y la factura que nos han dado es de 16 días, pero cada noche que esté aquí vale 3.700 dólares australianos. A esto hay que sumar que nosotros estamos aquí. No sé cómo voy a poder pagar esto. Me tendrían que dar una visa para trabajar si estoy aquí", expone la madre.
Para hacer frente a estos gastos, la familia y los amigos de Valeria han puesto en marcha dos campañas de recaudación de fondos, mientras sus padres, que viven separados entre Madrid y Bilbao, permanecen juntos en Australia para acompañar a su hija. Ambas iniciativas ('Ayúdanos a apoyar a Valeria' y 'Ayudemos a Valeria en su lucha por recuperarse') buscan cubrir tanto los costes de la hospitalización como los gastos derivados de la estancia de Sandra y Jon. Por ahora se han recaudado unos 60.000 euros entre las iniciativas.
La Policía entrega a los padres las pertenencias de Valeria en la habitación de la UCI
Los padres de Valeria también denuncian una situación que consideran especialmente dura después de que las autoridades les entregaran las pertenencias personales de su hija. Según explican, la Policía llevó las maletas hasta el hospital mientras Valeria permanece ingresada en estado grave.
"Las cosas de Valeria ya nos las han entregado. La Policía ha dado la orden de darnos los objetos personales y nos han traído las maletas al hospital, que me parece surrealista. Tenemos una niña en coma en la UCI y nosotros no tenemos casa", lamenta Jon.
Los padres aseguran que, por ahora, su prioridad es permanecer junto a su hija y conseguir que pueda recibir la atención médica que necesita durante todo el tiempo que sea necesario.

"Veo todo el apoyo que recibimos desde España y no me lo puedo creer, todos sus amigos se están reuniendo para ver cómo pueden echar una mano. Estoy muy agradecida", detalla Sandra.
"Mi hija es una niña muy inteligente. Se sacó su carrera de Biotecnología, con todo lo que supone, y quiso darse un año sabático para mejorar su inglés y vivir experiencias. Cumplió sus metas y ahora pasa esto. Es horrible. Es una desgracia", sentencia la madre de Valeria. A miles de kilómetros de España, Sandra y Jon permanecen junto a su hija, aferrados a la esperanza de que despierte y pueda salir adelante.
