Todo lo que se sabe del crimen de Javier y Esther, el matrimonio asesinado en Tauste, Zaragoza: las claves de la investigación

La investigación apunta a que primero falleció Javier y que Esther murió mientras trataba de bajar por las escaleras para huir
Los familiares de Javier y Esther, asesinados en Tauste, Zaragoza, piden “tiempo” y respeto” ante “un dolor difícil de expresar con palabras”
ZaragozaJavier y Esther, destacados miembros de la Unión de Ganaderos y Agricultores de Aragón, fueron encontrados muertos por heridas de cuchillo. Él estaba en la cama, ubicada en la habitación del piso superior, y ella, en el descansillo. Según informa 'El País', la investigación apunta a que primero falleció él y su mujer mientras trataba de bajar por las escaleras para huir.
Desde que se encontraron los cuerpos, su hija Carlota empezó a actuar de manera extraña. Tres familiares acudieron a su casa el domingo 9 de agosto para contarle lo ocurrido. Ella empezó a dar explicaciones confusas sobre por qué no había ido a la comida del día anterior en la que se supone que iba a coincidir con ellos. Y les anunció a sus familiares ese día que estaba embarazada de tres meses. Los investigadores sospechan que este y otros asuntos legales podrían haber sido los detonantes de los asesinatos.
Carlota iba con gafas de sol cuando no eran necesarias y llevaba heridas y golpes en la cara y un brazo. Uno de esos familiares le recomendó ir a urgencias y eso hizo. Al día siguiente, fue detenida junto a su pareja, Luis Carlos Rivera, por su presunta participación en los dos homicidios. El estado mental de Carlota será clave a la hora de dirimir su responsabilidad en el crimen.
Un cuñado del matrimonio encontró los cuerpos
La autopsia y los testimonios de los vecinos sitúan el momento de la muerte en la madrugada del sábado 8 de agosto. Los cuerpos fueron encontrados por un cuñado de la pareja unas horas más tarde, después de que las víctimas faltaran a una comida por el cumpleaños de Esther. La última vez que se les vio en el pueblo fue el viernes por la noche, en una cena en la que la pareja se retiró sobre la 01:00 horas. Dos horas más tarde, el hombre se conectó por última vez al móvil.
Una de las hipótesis es que Carlota, de 40 años, y Luis Carlos Rivera, colombiano de 31, los estaban esperando en la vivienda. Unas cámaras de videovigilancia del domicilio registraron la llegada de los dos detenidos al pueblo el viernes por la tarde y su marcha el sábado por la mañana.
El estado mental de Carlota, clave en el caso
Carlota no acudió al velatorio del matrimonio, pero a los vecinos no les extrañó porque mucha gente conocía su inestable salud. Según fuentes cercanas al caso, la hija mayor del matrimonio padece esquizofrenia. Muchos estaban preocupados por el golpe que supondría estos homicidios para ella, pero los familiares más cercanos seguían preocupados por la reacción de Carlota del día anterior.
Los agentes de Criminalística de la Guardia Civil han estado tres días recabando pruebas en la casa de Javier y Esther y han agotado las 72 horas que la ley permite tener a los detenidos en el calabozo antes de pasar ante el juez.
La jueza puso delante de los dos abogados de la defensa 300 folios de atestado para que pudieran estudiarlos durante unas horas antes de la vista en la que se decidiría si Carlota y Luis Carlos ingresaban en la cárcel. Y, en esa vista, la jueza los mandó a prisión provisional.

Las pruebas contra Carlota y su pareja
Las principales pruebas contra la pareja son las cámaras que los grabaron llegar al pueblo y los móviles. “Que estuvieran en el pueblo no indica nada, iban regularmente. Y las antenas de móvil no los posicionan en la casa”, asegura Sergio Piracés, abogado de Luis Carlos. Los dos acusados estarán representados por diferentes letrados, “por si en algún momento hubiera intereses incompatibles”.
“Si Javier estuviese vivo, estaría en el juzgado acompañando a su hija”, asegura un amigo de la familia. El matrimonio nunca le dio la espalda a Carlota a pesar de las desacuerdos que tuvieron durante gran parte de sus vidas. Pero la pareja le cedió a ella y a su pareja un piso del que eran dueños en Zaragoza y Javier ayudó a su yerno para regularizar su situación en España y así tener un trabajo.
Según gente cercana a la familia, Carlota y Luis Carlos habían empezado su relación apenas hace unos meses, en torno a marzo. Pero el matrimonio acogió a su novio como uno más de la familia. De vez en cuando, la joven pareja pasaba jornadas en el huerto que la familia tenía en Tauste y era el propio Javier el que los llevaba y los traía de Zaragoza.
La semana anterior a los dos crímenes, Esther y Javier recibieron en casa a una pareja de amigos, que se quedó a cenar y dormir una noche. Su hija Carlota y su novio también estuvieron allí y los amigos sí notaron un comportamiento extraño en la hija y el yerno. Unos detalles que ahora adquieren un nuevo significado en este caso que ha conmocionado a la localidad.
