Una madre, tras hallar con vida a su hijo en una morgue de un hospital en Arizona: "Lo abracé para despedirme y le oí respirar"
El pequeño Vincent tiene una lesión cerebral grave, no puede tragar, sufre convulsiones, pero está vivo en casa.
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Alexus Fiordilino abrazó a su hijo de 18 meses para despedirse de él y le escuchó respirar. Se lo dijo al doctor, que le comentó que era el último aliento antes de morir, pero le confirmó que estaba muerto. Cinco horas después, llamaron a la familia desde una morgue de Arizona para decirles que no, que su hijo estaba vivo. El suceso, como no podía de otra forma, ha causado conmoción.
La madre sigue arrepentida por no hacer caso a su instinto y menos cuando el médico, el doctor, Aryan Toosi, le dijo cuando ella creyó que seguía vivo, que intentar salvarlo o hacer algo más solo prolongaría su agonía. “Como madre, no quieres oír eso”, dijo Fiordilino, de 30 años, en una entrevista a NBC News, “no quería que sufriera. Parecía que habían hecho todo lo posible".
De hecho, tras esos estertores, que el doctor interpretó como el último aliento del pequeño, este fue declarado muerto a las 6:20 pm del domingo del Super Bowl en el Centro Médico Mercy Gilbert en Gilbert, Arizona.
Ahora, más testimonios apuntan a que algo raro o negligente pudo ocurrir durante esas horas. Los agentes de policía que habían estado en la sala de urgencias indicaron en el informe que el niño aún parecía tener dificultades para respirar después de haber sido declarado muerto. Un detective, incluso, informó haber escuchado un "jadeo audible".
El mismo detective declaró que, cuando regresó una hora después para fotografiar el cuerpo, "observó de nuevo lo que parecía ser un jadeo o una liberación de aire".
La enfermera reiteró que se trataba de respiración agónica y explicó que se debía a las "compresiones, el oxígeno y la posible presión ejercida por los familiares al despedirse”, dice el informe. Cuando el equipo del médico forense fue para recoger al niño horas después, "lo encontraron respirando".
Cinco horas después, el niño seguía vivo en la morgue
Había pasado cinco horas y los padres recibieron la mejor noticia de su vida. Su hijo estaba vivo, aunque rodeado de cables y máquinas en un hospital. “Mi esposo y yo gritamos de alivio. Estábamos alabando al Señor. Estábamos llorando. Pasar de escuchar que se había ido a enterarnos de que no se ha ido es una sensación indescriptible”.
La historia ha salido a la luz ocho meses después de que ocurrieran los hechos. La presunta muerte de Vincent, de 18 meses, fue polémica desde un inicio. El pequeño se había presuntamente ahogado. De hecho, el Departamento de Policía de Gilbert había recomendado presentar cargos por abuso infantil contra ambos padres por haber perdido de vista a Vincent mientras se celebraba una fiesta del Super Bowl en su domicilio. La realidad es que “ambos admitieron haber fumado marihuana la mañana del ahogamiento”, indica el informe policial, pero la fiscal del condado de Maricopa, Rachel Mitchell, anunció que los Fiordilino no serían acusados.
Ahora, la no muerte del pequeño sigue atrayendo tantos titulares como polémica. El abogado de Fiordilino, John Brewer, declaró que planea presentar una queja formal esta semana contra Toosi y el hospital. “Los padres se vieron obligados a decidir si debían seguir intentando reanimar a su hijo, y el médico les proporcionó información falsa”, dijo Brewer. “Eso va más allá de una flagrante falta de respeto por la vida humana”. La fiscalía general declaró el miércoles que aún no ha tomado una decisión sobre la revisión de este caso.
El abogado del doctor también ha reaccionado. "El doctor Toosi acompaña en el sentimiento al joven paciente y a su familia, y le desea al niño una pronta recuperación", decía el comunicado . "Su compromiso con la atención médica de alta calidad siempre se ha basado en el deseo de brindar sanación, seguridad y bienestar a su comunidad".
El hospital calificó la situación de "desgarradora" en un comunicado. "Por respeto a la privacidad del paciente, no podemos compartir ninguna información ni hacer comentarios sobre las personas involucradas en su atención", declaró. "La seguridad del paciente y una atención excepcional son nuestras máximas prioridades".
El pequeño Vincent tiene una lesión cerebral grave. No puede tragar. Sufre convulsiones. No puede sentarse ni gatear por sí solo, según dicen desde el hospital, aunque se recupera en casa con sus padres. Sí, está y sigue vivo.
