El infierno de trabajar en plena calle cuando las temperaturas superan los 30 grados y sin protocolos contra el calor

La normativa establece que los protocolos frente al calor son obligatorios durante los periodos de máxima radiación o en episodios de calor extremo
Noches de calor intenso y madrugadas tropicales: llega un fin de semana de verano anticipado con una ligera tregua en el Cantábrico
Las altas temperaturas que ya se registran en buena parte del país están poniendo a prueba a miles de trabajadores expuestos al aire libre. En ciudades como Sevilla, donde hoy se alcanzan 38 grados, o Valencia, con máximas de 33, los repartidores denuncian la dificultad de desempeñar su labor bajo un calor sofocante, agravado por el tráfico y el asfalto.

Faltan protocolos contra el calor en las empresas
El adelanto del calor extremo se percibe también en los registros meteorológicos. Aunque aún es mayo, localidades como Tortosa (37,5 ºC), Lleida (37,3 ºC), Zamora (36,3 ºC) o Ponferrada (34,9 ºC) han marcado valores propios del verano. Incluso municipios de la sierra madrileña, como Colmenar Viejo, han superado los 32 ºC.
Las mínimas tampoco dan tregua: Barcelona ha registrado 23,4 ºC, mientras que el Aeropuerto de Huesca y Colmenar Viejo han rondado los 20 ºC durante la noche.
El impacto de estas temperaturas en la salud laboral es cada vez más evidente. Según datos del Ministerio de Sanidad, los fenómenos de calor extremo han aumentado más de un 73 %, y las muertes atribuibles a ellos han crecido un 87 %. Los trabajadores de obra, repartidores y otros profesionales que desarrollan su actividad al aire libre figuran entre los más vulnerables.

La normativa establece que los protocolos frente al calor son obligatorios durante los periodos de máxima radiación o en episodios de calor extremo. Sin embargo, su aplicación dista de ser generalizada.
Así lo denuncia Aida Suárez, de Comisiones Obreras, quien asegura que “faltan en la mayoría de las empresas protocolos contra el calor negociados”. La falta de medidas adecuadas, advierten los sindicatos, expone a los empleados a riesgos que van desde golpes de calor hasta deshidratación severa.

