Por qué vetar las redes sociales a menores de 13 años, como propone la Unión Europea, y no después: "Responde a la madurez neurobiológica"

Mercè Botella, psicóloga social y autora de las guías del proyecto 'Crecer en un mundo sin pantallas' explica las repercusiones de la última medida europea acerca de las plataformas sociales
Los expertos alertan de la ansiedad que generan las RRSS a los menores: "A mayor autoestima, menor uso intensivo e inadecuado"
Primero fueron países por separado como Francia y Australia y ahora es la Unión Europea la que, de forma conjunta, quiere poner un cerco a las redes sociales en menores de edad. ¿Qué diferencia hay entre este nuevo veto a los 13 años a imponer la restricción en edades superiores? ¿Cómo se diferencia este nuevo reglamento comparado con políticas de plataformas que, legalmente, no permiten que menores de 14 años tengan cuenta? O ¿qué medidas nos faltan en la actualidad para que este veto sea realmente efectivo? La psicóloga social, fundadora de 'Somos Conexión' y autora de las guías del proyecto 'Crecer en un mundo sin pantallas', Mercè Botella, aborda estas y otras cuestiones relacionadas.

"Responde a la madurez biológica"
Lo primero que la experta pone encima de la mesa: "Prohibir antes de los 13 años responde a la madurez neurobiológica". Explica que "en esta etapa, el cerebro en desarrollo carece de los mecanismos de autorregulación, pensamiento crítico y gestión del impulso necesarios para defenderse del diseño adictivo de las redes sociales. Vetar el acceso a esta edad busca salvaguardar una fase crítica del desarrollo afectivo y cognitivo donde el juego, el contacto físico y la vida analógica deben predominar".
Sin embargo, Botella recalca que el asunto no solamente debe observarse como una cuestión puramente biológica: "Debe entenderse (el veto) dentro de un problema global. El diseño persuasivo de las plataformas está concebido para manipular la conducta de cualquier ser humano, sin importar la edad. Y en la infancia, la vulnerabilidad es absoluta".
Del autocontrol a la legalidad
Hay plataformas de redes que, sobre el papel, no permiten que ciertos grupos de edad puedan abrirse una cuenta. Una restricción que, sin un sistema de verificación, es fácil de saltar. Este primer escenario, comparado con el nuevo veto europeo, ¿cómo cambia? "La diferencia principal está en el objetivo y la responsabilidad", explica la experta. Y aquí pone encima de la mesa las dos caras de la misma moneda: plataformas y legislación.
"Las plataformas han respondido históricamente a compromisos legales o de autocontrol que se superan con una fecha de nacimiento falsa. Son medidas cosméticas que trasladan toda la carga y la culpa a las familias".
En contraparte, "el veto público y legislativo sitúa la responsabilidad en la salud pública y en la regulación de las 'Big Tech', obligándolas por ley a garantizar la verificación de edad sin vulnerar la privacidad y, sobre todo, a modificar sus modelos de interacción".
Los efectos de las redes en menores de 13
El manejo de redes sociales en personas menores de 13 años tiene consecuencias y efectos. Mercè Botella expone algunos de ellos: "Aislamiento social y alteración del descanso; problemas de autoestima y dismorfia corporal; hasta pérdida de pensamiento crítico y adicción". Algunos de los motivos a los que apunta: desde la "sobreestimulación" hasta la exposición de criterios del algoritmo que "generan ansiedad o sintomatología depresiva", hasta la "ludificación de las plataformas que estimulan la dopamina rápida".
El problema no es la red, sino cómo está construida y por quién
La experta concluye que con una reflexión sobre el asunto, y que aborda varios aspectos: "El problema no es la red en sí, sino cómo está construida y por quién. De nada sirve vetar si no se exige por ley un rediseño ético que elimine patrones oscuros como el 'scroll infinito', las notificaciones invasivas o los algoritmos de recomendación adictivos".
También alude a la necesidad de una "alfabetización crítica sobre el modelo de negocio": "Hay que enseñar a las familias y jóvenes a entender cómo funcionan las plataformas por dentro: cómo captan datos, cómo manipulan la información y por qué la desinformación ('fake news') se viraliza más rápido que la verdad".
Los sistemas de verificación de edad que comprueben la información "sin recopilar ni masificar los datos biométricos o personales", así como la "creación de espacios digitales centrados en el bienestar humano y no en la mercantilización de la atención y los datos" son los últimos elementos de la ecuación.
