Raúl, el asesino confeso de Cristina en Málaga, apuñaló a la joven y la ahogó en una alberca antes de lanzar su cuerpo a un pozo

Raúl, acusado de asesinar a su expareja Cristina en Málaga, mató a la joven y esperó varios días para ocultar su cuerpo con ayuda
El lado familiar de Cristina, la mujer hallada muerta en un pozo de Málaga: "se desvivía por su hija" y acababa de perder a su padre
Raúl, el hombre de 49 años detenido por el presunto asesinato de su expareja, Cristina Catalá, de 35 años, confesó ante los investigadores que la apuñaló con un cuchillo y un machete, la ahogó en una alberca y, días después, ocultó su cadáver en un pozo de Rincón de la Victoria, en Málaga, donde fue localizado el pasado 1 de julio tras permanecer desaparecida desde finales de marzo.
El presunto autor del crimen, que así lo reconoció durante su declaración, a la que ha tenido acceso 'EFE', también admitió que días antes del crimen ya hirió con un arma blanca a Cristina durante una discusión después de recogerla en la barriada malagueña de El Palo, cuando ambos se dirigían a la vivienda de otro de los arrestados, que permanece en prisión provisional como presunto encubridor.
El cadáver de Cristina, de 35 años, fue hallado el pasado miércoles en un pozo de Rincón de la Victoria. La víctima llevaba desaparecida desde el 31 de marzo y fue el propio investigado quien, tras confesar el crimen, indicó a los agentes el lugar donde había ocultado el cuerpo.
Cristina murió el 4 de mayo: el investigado presentaba celos patológicos
De las pesquisas se desprende que la muerte de la mujer se produjo el 4 de mayo, aunque días antes ya había recibido una puñalada "superficial" durante una discusión, como indicó el agresor. No fue hasta el 14 de mayo cuando el presunto asesino y uno de los supuestos encubridores trasladaron el cadáver hasta el pozo, "aprovechando" la nocturnidad y su conocimiento del terreno.
El cuerpo de la víctima fue transportado en una silla de ruedas y desplazado por senderos poco transitados hasta ser arrojado al pozo, ya sin vida y sin ropa, presuntamente para ocultar posibles pruebas.

Durante su declaración, el presunto asesino relató que conocía a la víctima desde hacía aproximadamente un año y que ambos habían mantenido una relación sentimental intermitente, "con idas y venidas". En esta operación, desarrollada de forma conjunta por la Policía Nacional y la Guardia Civil, los agentes realizaron tres registros en Málaga y Rincón de la Victoria. En uno de los atestados se recoge que el investigado presentaba celos patológicos.
Antecedentes por delitos contra las personas, tenencia ilícita de armas y violencia de género
Además, el informe policial sostiene que presuntamente sometió a la víctima a "abusos, violencia física, psicológica y sexual", aprovechándose de su situación de vulnerabilidad, al encontrarse inmersa en un contexto de drogodependencia y de violencia.
El investigado cuenta con antecedentes por delitos contra las personas, tenencia ilícita de armas y violencia de género. Según el atestado, le constan tres casos registrados en el sistema VioGén con episodios de violencia física, psicológica y sexual, lo que lleva a la Guardia Civil a considerar que se trata de un "perfil plurivictimizador reincidente con un elevado perfeccionamiento en la violencia".

En el mismo atestado, la Guardia Civil destaca la "actitud colaboradora" del investigado, representado por el abogado Jorge García Pérez, del despacho Chicharro Abogados, ya que confesó los hechos y condujo a los agentes hasta el lugar donde se encontraba el cadáver. Por el crimen machista de Cristina fueron arrestadas un total de tres personas.
