Los menores se convierten en el objetivo de los alborotadores con mensajes de incitación a través de las redes sociales

Menores denuncian haber sido agregados a grupos de mensajería en los que se incita a la violencia y el robo en las manifestaciones
Los padres de los menores participantes en los disturbios en Bilbao y Barcelona tendrán pagar la factura de los daños
La violencia registrada durante las últimas semanas podría no haber llegado a su fin. A través de perfiles públicos en TikTok ya circulan nuevas convocatorias para el próximo 31 de octubre en distintas ciudades españolas. Aunque la convocatoria prevista en Madrid habría sido cancelada, su desactivación no garantiza que finalmente no se produzcan nuevas concentraciones.

Piden medidas contra los grupos en redes sociales
Según los testimonios recabados, estos perfiles remiten a grupos privados de WhatsApp y Telegram en los que se difunden instrucciones dirigidas a los participantes. En esos canales se habla de la vestimenta recomendada, con ropa negra, pasamontañas y guantes, así como de objetos como esprais, bengalas o extintores. También se comparten referencias a establecimientos que podrían convertirse en objetivo de los saqueos.
La rápida proliferación de estas convocatorias dificulta su control. Mientras algunas voces reclaman una actuación más contundente por parte de las plataformas para detectar y eliminar los contenidos que incitan a la violencia, el principal obstáculo sigue siendo la facilidad con la que surgen nuevas cuentas tras el cierre de las anteriores. En Francia, por ejemplo, se debate una iniciativa legislativa para endurecer las sanciones y permitir el bloqueo de plataformas que no retiren este tipo de contenidos en plazos muy breves.
Aquí en España también hemos comprobado esta misma dinámica. Lo cuenta una joven que, asegura, fue incorporada a un grupo de mensajería apenas dos días antes de los saqueos. Según su relato, el canal había sido creado por dos chicas bajo la premisa de protestar contra supuestas injusticias, aunque rápidamente las conversaciones derivaron hacia llamamientos al robo. Entre los mensajes recibidos figuraban indicaciones sobre qué establecimientos debían ser atacados y cómo debían vestir los participantes.
La nueva convocatoria vinculada a Blocus se estaría difundiendo ya entre estudiantes de institutos catalanes. Un joven asegura haber recibido un enlace para unirse a un grupo de WhatsApp en el que se planteaban acciones contra comercios de lujo, incluyendo ataques a determinados establecimientos.
Ante esta situación, algunos negocios han comenzado a reforzar sus medidas de seguridad. En Barcelona, varios comercios considerados potenciales objetivos han adoptado medidas de protección, mientras que en Málaga también se han extremado las precauciones en un concesionario situado en uno de los puntos de encuentro señalados por la convocatoria, que se extendería a 18 localidades de 11 comunidades autónomas. El responsable del establecimiento confirma su intención de vaciar el local de exposición..
En paralelo, los Mossos d'Esquadra han solicitado autorización judicial para intervenir de forma proactiva determinadas cuentas y tratar de identificar el origen de estos grupos. El miembro del sindicato policial USPAC, Albert Palacio, defiende la necesidad de limitar el acceso a los canales privados utilizados para organizar estas acciones.
Por su parte, el perito informático Jorge Coronado considera que, detrás de los robos, la motivación ideológica tendría un peso reducido. Según su análisis, las personas que participan en este tipo de acciones con una motivación anticapitalista serían una minoría.
Las fuentes consultadas sostienen además que Blocus emplea canales de comunicación similares a los utilizados anteriormente por el independentismo. Los servicios de información policial interpretan este fenómeno como una nueva forma de movilización vinculada a la extrema izquierda, con capacidad para captar y movilizar especialmente a menores a través de las redes sociales y las aplicaciones de mensajería.
