Así ha sido la visita histórica del papa León XIV a España en 2026
Calles abarrotadas, plazas convertidas en puntos de encuentro entre fieles, familias esperando durante horas bajo el sol para poder saludarlo, banderas ondeando, jóvenes cantando al unísono y miles de teléfonos móviles buscando conservar un instante.
Esta fue la estampa de España durante la primera visita oficial del papa León XIV en su pontificado bajo el lema "Alza la mirada". Siete días por Madrid, Barcelona, Las Palmas y Tenerife cambiaron el ritmo de un país, convirtiendo a estas ciudades en el escenario de celebraciones religiosas multitudinarias y encuentros institucionales que portaban un mensaje: la necesidad de recuperar la unidad en una sociedad que, según sus propias palabras, vive marcada por la polarización.
Firma: Candela Hornero / Esther Pinilla
Los reyes Felipe VI y Letizia lo aguardaron a pie de pista en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y su primer discurso tuvo lugar en una imponente ceremonia de bienvenida en el Palacio Real, antes de recorrer por primera vez en papamóvil algunas de las calles más importantes de la capital.
La imagen más multitudinaria llegó en la plaza de Cibeles, donde más de 1,2 millones de personas participaron en la misa del Corpus Christi.
Barcelona vivió uno de los momentos más simbólicos de la visita con una eucaristía en la Sagrada Familia, donde León XIV bendijo la recién inaugurada Torre de Jesucristo. Después, un espectáculo de luces hizo que la cruz que corona el templo de Gaudí se iluminara sobre el cielo de la ciudad, arrancando una larga ovación y dejando una de las estampas más icónicas de su viaje.
Los jóvenes ocuparon un lugar privilegiado en su agenda. Las vigilias celebradas en Madrid y Barcelona reunieron a cientos de miles de personas entre oraciones y conciertos, mientras el papa les invitaba a "ser humanos" y a "cambiar la historia con el amor".
La cara más institucional del viaje llegó con su discurso en el Congreso de los Diputados —el primero pronunciado por un pontífice en el hemiciclo español— y con un encuentro privado con seis víctimas de abusos cometidos por miembros de la Iglesia en España. Incluso hubo tiempo para una imagen inesperada dentro de su apretadísima agenda: un encuentro con Bad Bunny.
En la última etapa de su viaje, el papa se trasladó a Gran Canaria y Tenerife para destacar la realidad migratoria que marca el presente del archipiélago. Con su presencia cumplía, además, uno de los deseos que el papa Francisco no pudo materializar antes de su fallecimiento.
La visita de León XIV también ha puesto fin a quince años sin un viaje oficial de un pontífice a España, desde la última estancia de Benedicto XVI en 2011. Durante una semana miles de fieles de todo el mundo se reunieron para poner a la religión en el foco internacional.
Ruta del papa León XIV durante su viaje en España
6 de junio, el día de la gran bienvenida
Tras arrancar su primera visita oficial en España en la pista del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, el papa León XIV dio inicio a una semana que transformó Madrid en el centro de la atención internacional y reuniendo a miles de fieles en torno a sus primeros actos.
El Palacio Real fue el escenario de su primer gran discurso en suelo español, en el que hizo un llamamiento a dejar atrás la polarización y avanzar hacia la unidad como camino para "la prosperidad y la estabilidad". Allí fue recibido en una imponente ceremonia nuevamente por los reyes y por la princesa Leonor y la infanta Sofía quienes, 15 años después de encontrarse con un papa y ya como adultas, tuvieron un destacado papel como anfitrionas tanto ese día, como en la misa celebrada en la plaza de Cibeles. Además, en un encuentro privado, la familia real le entregó a León XIV una selección de regalos muy significativos.
El primer acto social tuvo lugar durante un encuentro con una migrante cubana y un migrante africano acogidos en el Centro CEDIA 24 Horas de Cáritas, en el barrio madrileño de Lucero, cuyos testimonios escuchó el pontífice en una cita marcada por la emoción.
Finalmente, la primera e intensa jornada concluyó con la primera gran concentración de fieles: más de medio millón de jóvenes participaron en la vigilia de oración celebrada en la plaza de Lima, donde León XIV les animó a "ser humanos" y a "cambiar la historia" con "el amor". Durante horas se sucedieron las oraciones, los cantos y las actuaciones musicales de grupos como Hakuna o Siloé, mientras colegios, parroquias y pabellones abrían sus puertas para acoger a los miles de peregrinos llegados de toda España y del extranjero.
Una de las postales más icónicas de su visita fue la de León XIV bendiciendo a los niños a su paso en el papamóvil y durante los distintos actos multitudinarios
Solo durante los dos primeros días en Madrid, se estima que realizó la señal de la cruz como mínimo a 80 pequeños que eran acercados por sus familias.
7 de junio, la gran misa en Cibeles
El domingo nos dejó la imagen más multitudinaria de toda la visita de León XIV a España. Más de 1,2 millones de personas abarrotaron la plaza de Cibeles para participar en la misa del Corpus Christi, en la que el pontífice invitó a los fieles a abandonar una fe "cómoda y privada" para comprometerse con el bien común y con quienes más lo necesitan.
Tras la eucaristía, la procesión del Corpus recorrió una engalanada calle de Alcalá convertida en una gran alfombra floral elaborada con más de 30.000 claveles y dejando una imagen inédita: la de un papa procesionando por una de las principales arterias de Madrid mientras miles de personas seguían su recorrido. Más de 2.000 religiosos distribuyeron la comunión a los asistentes.
La jornada concluyó con un guiño a la cultura, la educación, la empresa y el deporte en el acto 'Tejer redes' celebrado en el Movistar Arena y que estuvo presentado por los periodistas Carlos Franganillo y Lara Síscar.
León XIV rindió homenaje al patrimonio cultural español en un encuentro que reunió a figuras como las campeonas olímpicas Teresa Perales y Carolina Marín, o el actor Antonio Banderas, quien defendió el arte como una alternativa frente a la violencia y confesó ser "víctima del hechizo de Dios".
Otro de los momentos históricos que León XIV dejó en Madrid fue su paso por el Congreso de los Diputados, convirtiéndose así en el primer papa que ha visitado el hemiciclo en España.
Durante más de media hora, sus conciliadoras palabras provocaron que, al final de su discurso, el pontífice recibiera una histórica ovación durante siete minutos que inundó la enorme sala.
Este reconocimiento recordó al que recibió la princesa Leonor el día de su juramento a la Constitución en 2023 también en el mismo lugar. En esa ocasión, el aplauso se prolongó durante casi cuatro minutos.
8 de junio, un papa en el Congreso por primera vez
El lunes estuvo marcado por la dimensión institucional. En la Nunciatura Apostólica, León XIV mantuvo un encuentro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien le obsequió con un bonsái de olivo de 13 años como símbolo de paz, diálogo y entendimiento entre instituciones.
En el Congreso de los Diputados apeló al diálogo y al respeto, defendiendo una “justa delimitación del poder público” y la imagen de su firma en el Libro de Honor del Congreso quedó como uno de los gestos más simbólicos de la visita.
Ya por la tarde, León XIV se reunió en privado con seis víctimas de abusos en el seno de la Iglesia, a quienes trasladó su compromiso de impulsar medidas para reforzar la protección y la prevención.
También tuvo un encuentro privado con la reina Sofía y las infantas Elena y Cristina, además de Victoria Federica de Marichalar y Pablo y Miguel Urdangarin. Posteriormente, el papa realizó una ofrenda ante la Virgen de la Almudena en la catedral madrileña, patrona de la ciudad.
El cierre del día tuvo un tono más multitudinario en el Santiago Bernabéu, donde más de 70.000 personas volvieron a ovacionar al pontífice. El acto, conducido por Christian Gálvez y Patricia Pardo, incluyó espectáculos como el del mago Jorge Blass y las actuaciones de Diana Navarro y Daniel Diges, y un cierre a cargo de David Bustamante interpretando el Himno de la alegría. León XIV dirigió un mensaje de corte más teológico, con referencias a la continuidad del legado del papa Francisco y bromeó con que desde el significativo estadio la Iglesia metió "un golazo".
9 de junio, despedida en IFEMA antes de partir a Barcelona
La despedida de la capital fue durante la mañana del 9 de junio en IFEMA, donde León XIV se reunió con voluntarios y religiosos que han colaborado durante toda la visita. El acto, acompañado por la actuación de Pablo López y Soraya Arnelas, puso el broche final a tres días en los que Madrid se convirtió en el epicentro de la agenda del pontífice en España.
Los mensajes más destacados de los discursos de León XIV en España:
- "Hoy la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada".
- "No es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad".
- "La salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas. Se necesita un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado, que afecta también a los jóvenes".
- "Que la religiosidad que anima a este país no sea un museo del pasado que visitar sino una escuela de fe de la que beber también hoy".
- "No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria".
El papa recorriendo las calles con el papamóvil_REUTERS
- "La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos".
- "Toda vida debe ser reconocida de la concepción hasta su ocaso natural".
- "Tantas crónicas policiales, todavía hoy, reflejan un clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios".
- "En un mundo desgarrado por guerras y divisiones [...] queremos ser 'mártires', es decir, testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz".
- "Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona".
- "No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera".
9 de junio, el papa habló en catalán
Tras los tres intensos días en Madrid, León XIV llegó a Barcelona tras sobrevolar la Sagrada Familia en un Airbus y fue recibido en el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat con alfombra roja a pie de pista.
El primer acto tuvo lugar en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, donde el pontífice presidió una homilía en la que, alternando el castellano y el catalán, pidió a los barceloneses que sean “constructores de unidad” en un momento "desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista". Al terminar la celebración, se dirigió por sorpresa a los fieles congregados en la plaza, que abarrotaban el exterior del templo.
Tras un almuerzo en el que probó algunos de los productos más populares de la gastronomía catalana, León XIV recibió en el Palacio Episcopal, donde se hospedó, al presidente de Cataluña, Salvador Illa, en una audiencia privada.
La guinda del pastel llegó por la noche, cuando el Estadio Olímpico de Montjuïc presidió una vigilia de oración ante 40.000 personas, después de que bendijera 31 ambulancias que partían a Ucrania con ayuda humanitaria.
Durante su discurso puso el foco en la salud mental, reclamando en catalán un "sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar visible y generalizado", lo que arrancó los aplausos de los fieles.
La música también tuvo en esta ocasión un papel protagonista con la emocionante interpretación de la Escolanía de Montserrat interpretando el 'Virolai' y de Sergio Dalma, que cantó con gran sentimiento el himno 'Alzo la mirada', compuesto especialmente con motivo de su visita. Además, pudo presenciar otros espectáculos como los castellers.
10 de junio, el emocionante acto en la Sagrada Familia
El miércoles Barcelona vivió su segundo día ante la visita del papa León XIV, que eligió la capital catalana para protagonizar uno de los momentos más importantes de su viaje apostólico a España.
La jornada comenzó con una visita al centro penitenciario de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires. Allí, León XIV se convirtió en el primer papa que visita una prisión española. Se reunió con presos y trabajadores del centro y aseveró: "El pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones".
Después se desplazó a la emblemática abadía del Monasterio de Montserrat, uno de los lugares más representativos de Cataluña. Allí rezó ante la Virgen de Montserrat, la popular Moreneta, y participó en diversos actos religiosos.
Ya por la tarde, el pontífice mantuvo un encuentro con entidades de acción social y caridad en el barrio del Raval. Allí reconoció el trabajo de organizaciones que atienden a personas vulnerables, migrantes y colectivos en riesgo de exclusión.
El momento más esperado llegó con su traslado en papamóvil por las calles del Eixample hasta la Basílica de la Sagrada Familia. Miles de personas siguieron el recorrido mientras León XIV saludaba a los asistentes. A su llegada fue recibido por los reyes Felipe y Letizia, y protagonizaron una de las estampas más emotivas cuando Valentina, una niña con discapacidad visual, les explicó las características de la nueva torre mediante una maqueta táctil.
La jornada culminó con una solemne misa en la Sagrada Familia y la bendición de la Torre de Jesucristo, de 172,5 metros de altura, que convierte al templo diseñado por Gaudí en la iglesia más alta del mundo.
La segunda cita del papa León XIV en Barcelona coincidió con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y convirtió a la ciudad en el centro de todas las miradas. En la noche del miércoles 10 de junio el pontífice presidió el acto de bendición e inauguración de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, el elemento central y más alto de la basílica. Mientras tanto, Carlos Franganillo hizo un recorrido en 'Informativos Telecinco' por la vida y obra del maestro.
Para la ocasión, la fachada y las torres del templo se transformaron en un gigantesco lienzo de luz. Con una banda sonora de fondo, cientos de drones iluminados sobrevolaron el cielo barcelonés, formando diversas figuras relacionadas con la vida y la obra de Gaudí y culminando con la aparición de un enorme retrato luminoso del arquitecto suspendido sobre la ciudad y el mensaje en el cielo ‘Primero el amor, después la técnica’, una frase asociada al pensamiento del arquitecto.
Después, los fuegos artificiales tomaron todo el protagonismo. Las explosiones de luz se sincronizaron con la música y con los efectos proyectados sobre la basílica. Los destellos rodearon la nueva Torre de Jesucristo y enfatizaron la monumental cruz que corona la estructura, visible desde numerosos puntos de la ciudad, cerrando así este histórico espectáculo.
11 de junio, un llamamiento a la dignidad de los migrantes
Gran Canaria ha sido escenario de otro de los momentos más significativos del viaje de León XIV a España. En el puerto de Arguineguín, uno de los enclaves que simboliza la ruta migratoria atlántica y donde miles de personas han perdido la vida en su intento de llegar a Europa, el pontífice ha situado la crisis migratoria en el centro de su mensaje.
Tras escuchar los testimonios de varias personas migrantes, entre ellos el de una víctima de trata de mujeres obligada a prostituirse, el pontífice pronunció un duro discurso en el que ha advirtió que "no se puede hablar de dignidad y dejar que los mares sean cementerios", ni "reforzar fronteras" para luego "lamentar las muertes cuando ya han ocurrido".
Se trata de la primera visita de un papa al archipiélago canario, un gesto que continúa con en el deseo que el papa Francisco no llegó a materializar en vida, tras años en los que las llegadas en cayuco convirtieron esta ruta en uno de los principales focos de la emergencia migratoria en el Atlántico.
Posteriormente, León XIV ha recibido la Llave de Oro de Las Palmas de Gran Canaria de manos de la alcaldesa, Carolina Darias, en el corazón histórico de la ciudad, en el entorno de Triana-Vegueta.
También celebró la primera misa en la ciudad de Las Palmas. Ante cerca de 50.000 fieles, hizo un llamamiento a construir una sociedad reconciliada en el amor, a promover la dignidad y al desarrollo de cada persona.
“Que en el mundo cesen las guerras y crezca a nuestro alrededor una nueva humanidad, reconciliada en el amor”, indicaba el pontífice. Asimismo, durante la homilía describió a la isla como un ejemplo de “acogida, compartir y don desinteresado”.
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